Ayer era un hoy y el hoy era un mañana
que se veía con frescos cielos azules
y se añoraban con espléndidos pensamientos,
esperando encontrar la frescura de nuevos aires
que acariciaran tu frente.
Hoy estoy aquí, frente a ti... imaginado,
miro tu semblante en la nitidez de mi memoria
y rápidamente contemplo la belleza
de tu rostro que, observando el horizonte,
te reflejas en un diáfano azul que se prolonga.
Hoy estás ahí, en la lejanía física de tu ser,
pero en la cercanía ardorosa de tu amor;
hoy te acercas con pasos de inocencia
en la claridad íntima del querer.
Hoy hablas a mi oído
y sin olvidar el ayer que nos unió,
sin esperar el mañana de ilusión
construimos un idilio, un corazón
unido por los lazos del amor.
Qué hay de ti en un futuro pronto?
qué degustar de tu semblante fresco?
cómo mirarte en el color sin fondo?
Cómo tenerte sin estar presente?
Te oigo en la brisa pasajera,
te siento en el silencio de la aurora,
te miro en la transparencia del océano,
te contemplo en la hermosura de tu recuerdo!
Es cierto... ya no estás aquí!
ya no puedo tocar tu figura
pero aunque la vida pasa y pasa,
tú me aprisionas y me intimas
con tus gratos recuerdos
hechos peremne epifanía
en la memoria que te proyecta
más allá de esta vida.
